“La práctica de los desalojos forzosos constituye una violación grave de los derechos humanos, en particular el derecho a una vivienda adecuada” (Comicion de derechos humanos, resolución 1993/77).
Cada año, millones de personas en el mundo entero son desalojadas por la fuerza de sus hogares y sus tierras, lo que a menudo las deja en condiciones de extrema pobreza y desamparo. Los desalojos forzosos pueden ser muy traumáticos y dificultar aún más las vidas de quienes ya se encuentran marginados o son vulnerables en la sociedad.
Además, los desalojos forzosos constituyen graves violaciones de un conjunto de derechos humanos internacionalmente reconocidos, en particular el derecho a una vivienda adecuada, a la alimentación, al agua, a la salud, a la educación, al trabajo, a la seguridad de la persona, a verse libre de tratos crueles, inhumanos y degradantes, y a la libertad de circulación.
El marco internacional
El desalojo forzoso se define como “el hecho de hacer salir a personas, familias y/o comunidades de los hogares y/o las tierras que ocupan, en forma permanente o provisional, sin ofrecerles medios apropiados de protección legal o de otra índole ni permitirles su acceso a ellos”.
En circunstancias excepcionales, los desahucios pueden permitirse en virtud del derecho internacional de los derechos humanos. Pero es preciso que estén plenamente justificados, sean autorizados por la ley, cumplan con las normas pertinentes del derecho humanitario internacional y de los derechos humanos, y pueda interponerse recurso de apelación en su contra.
Principios básicos y directrices sobre los desalojos y el desplazamiento generados por el desarrollo
En 2007, la relatoria especial sobre una vivienda adecuada, presentó al Consejo de Derechos Humanos un conjunto de principios básicos y directrices sobre los desalojos y el desplazamiento con el fin de ayudar a los Estados a elaborar políticas y legislaciones para evitar los desalojos forzosos en el ámbito nacional. Estas directrices, que se aplican ampliamente, enumeran las obligaciones de los Estados antes, durante y después de un desahucio.
Evaluar los desalojos forzosos
El cuestionario de evaluación sobre desalojo forzoso es una herramienta de orientación para abordar las situaciones de desahucio. El cuestionario es una guía que permite la contextualización de eventos, la evaluación de su repercusión sobre los derechos humanos, la proposición de consejos prácticos dirigidos a todas las partes y la ayuda para la supervisión y realización de informes sobre la situación.
Metodologías para evaluar la repercusión del desahucio
Las repercusiones del desalojo forzoso van más allá de las pérdidas materiales y generan un aumento de la desigualdad, la marginación y los conflictos sociales. En el contexto del desarrollo, los proyectos de infraestructura, las adquisiciones de terrenos, la renovación urbana y la celebración de eventos de grandes dimensiones, es preciso realizar una evaluación de las repercusiones del desahucio a fin de:
- Tener en cuenta una amplia gama de repercusiones y argumentar en pro de soluciones menos nocivas y otras alternativas al proyecto previsto;
- Calcular los costos reales vinculados al desahucio y el desplazamiento de las personas y comunidades, que son muy superiores al simple precio de mercado de las estructuras físicas; y
- Facilitar una mejor cuantificación de las demandas, incluso en lo tocante a las compensaciones.


Tema importante para la problemática que se vive hoy en día en diversas partes del país y en nuestro Estado no es la acepción, tocas puntos importantes para su mejor explicación y como bien mencionas va de la mano con los Derechos Humanos que son gravemente violados a la hora de realizar este tipo de actividad.
ResponderBorrarUn tema de importancia ya que las personas tienen el derecho de tener una vivienda digna estipulado en nuestra Constitución y en los Derechos Humanos.
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